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  Félix Peña

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CALIDAD INSTITUCIONAL, ESTRATEGIAS OFENSIVAS Y COORDINACIÓN REGIONAL: Tres condiciones para navegar hacia el comercio internacional del futuro

por Félix Peña
Julio 2009


 

Dos procesos simultáneos y conectados entre sí se observan hoy a escala global. Requieren diagnósticos y abordajes que pueden tener aspectos diferenciados pero que, en todo caso, conviene que sean coordinados.

Uno es el de la actual crisis financiera y económica. El otro es el de los desplazamientos del poder relativo entre las naciones.

Muchas son las cualidades sociales, políticas y económicas que se requieren para que un país pueda encarar ambos procesos simultáneamente. Pero tres pueden resaltarse como condiciones esenciales de una estrategia-país. Ellas son: calidad institucional, estrategias ofensivas de sus empresas con vocación de participación activa en los mercados internacionales, y coordinación de esfuerzos a escala de la respectiva región.

En el plano de la coordinación regional, tres frentes de acción aparecen como más relevantes para la Argentina, al menos para los próximos meses. Ellos son: la próxima Conferencia Ministerial de la OMC a fines de este año; el relanzamiento y eventual conclusión de la Rueda Doha, y el fortalecimiento de los espacios institucionales existentes en la región, especialmente el Mercosur, la ALADI y la UNASUR.

Sin perjuicio de la necesaria acción de liderazgo gubernamental, se observa en el plano de la coordinación regional, al menos en el espacio sudamericano, un amplio margen para iniciativas que surjan de los respectivos sectores empresarios. En otras regiones - Europa y el Asia - los empresarios han tenido un papel protagónico en la elaboración de estrategias y propuestas concretas para la cooperación regional.


Dos procesos simultáneos se observan hoy a escala global. Ambos tienen efectos actuales y potenciales, tanto en el intercambio mundial de bienes y de servicios como en las negociaciones comerciales internacionales, especialmente en la actual Rueda Doha en la OMC.

Si bien son dos procesos conectados entre sí, parecen requerir diagnósticos y abordajes que pueden tener aspectos diferenciados pero que, en todo caso, conviene que sean coordinados. Es lo que se expresa con la afirmación que se suele escuchar en estos tiempos, en el sentido de que es fundamental que los países tengan, a la vez, una agenda de crisis y una referida al "día después", es decir, para cuando los efectos más inmediatos de la actual situación hayan sido superados y queden en plena evidencia los de la transformación profunda que se está operando en el sistema internacional.

Uno de estos procesos, es el de la actual crisis financiera y económica con las conocidas consecuencias, entre otros, en los niveles de producción y consumo, y en los del comercio internacional de bienes y de servicios. La caída de la actividad económica impacta en el nivel de empleo y en el estado anímico de las poblaciones, transmitiendo los efectos de la crisis al plano social y político. Según sea la intensidad de tales efectos, una crisis internacional puede generar problemas sistémicos que afecten la estabilidad política de los países más vulnerables. Ello a su vez puede tener efectos en cadena sobre otros países, especialmente de la misma región.

Se trata de un proceso con efectos inmediatos muy visibles y con fuerte requerimientos de respuestas en el corto plazo - especialmente en el plano nacional, pero también en el de la coordinación entre países a nivel global y regional -, precisamente por sus potenciales consecuencias sociales y políticas.

El otro proceso es el de los desplazamientos del poder relativo entre las naciones. Tiene raíces muy profundas. Se nutre en la historia larga. Es un fenómeno que se ha acelerado en los últimos veinte años. Se refleja en el surgimiento de nuevos protagonistas - países, empresas, consumidores, trabajadores - con gravitación en la competencia económica global, y también en las negociaciones comerciales internacionales. Pero sus plenos efectos probablemente sólo se observarán en un largo plazo, a veces a través de movimientos poco perceptibles, casi de cámara lenta.

Muchas son las cualidades sociales, políticas y económicas que se requieren para que un país pueda encarar ambos procesos simultáneamente si es que así lo intentare. Esto es, para que pueda navegar con relativo éxito la actual crisis financiera y económica global y, a la vez, posicionarse para ser un protagonista activo en el comercio mundial del futuro así como en las negociaciones comerciales internacionales, tanto en la OMC como en los múltiples espacios regionales, inter-regionales y bilaterales.

Tres pueden resaltarse como condiciones esenciales de la estrategia de un país, como por ejemplo la Argentina, que aspire a aprovechar los efectos de ambos procesos a fin de potenciar una inserción favorable en la competencia económica global del futuro.

Ellas son la calidad institucional, las estrategias ofensivas de sus empresas resultantes de una vocación de participación activa en los mercados internacionales, y la coordinación de esfuerzos con otros países a escala de la respectiva región.

La calidad institucional implica desarrollar capacidades para articular en forma estable los distintos intereses sociales, a fin de poder luego traducir objetivos acordados en realidades y comportamientos efectivos. Es una condición esencial a fin de generar sinergias público-privadas. Ellas son necesarias para definir los intereses nacionales ante las cuestiones más relevantes de la agenda de la inserción comercial internacional, traducirlos en estrategias y hojas de ruta, y reflejarlos en comportamientos que los sectores gubernamentales y no gubernamentales - especialmente, el empresariado - tengan en los múltiples escenarios externos en los que opera el respectivo país.

En la competencia económica global y en el comercio internacional, tal calidad institucional se nutre de la eficacia de las tecnologías organizativas empleadas en el plano gubernamental a fin de permitir adoptar y aplicar estrategias, decisiones, y políticas públicas, que posean un fuerte potencial para penetrar en la realidad y para ser sustentables a través del tiempo, incluyendo las flexibilidades necesarias para continuas adaptaciones a la dinámica de cambio del mundo actual.

Pero también se nutre de la calidad de la organización del sector empresario y de su articulación con los otros sectores sociales. Ello implica empresas con intereses estratégicos ofensivos tanto en relación al mercado interno como a los múltiples mercados internacionales, especialmente aquellos que son prioritarios en función de las ventajas competitivas que puede desarrollar un país. Relevar tales intereses es un factor fundamental a la hora de trazar y llevar a la práctica la estrategia de inserción comercial internacional de un país. El informe que en el 2007 publicara la Confederación Nacional de la Industria (CNI) en el Brasil es un ejemplo al respecto (ver http://www.cni.org.br). Es un ejercicio que también requiere de continuas adaptaciones a los cambios que se producen. Ello excluye operar con la aptitud mental de cazadores de blancos fijos.

La otra condición es precisamente tener estrategias ofensivas de sus empresas que resulten de una vocación de participación activa en los mercados internacionales. Implica diagnósticos actualizados sobre las oportunidades que se le ofrecen a la capacidad de producir bienes y de prestar servicios del respectivo país en los distintos mercados internacionales. Y tienen que ser permanentemente renovados ya que los efectos de la actual crisis global como de los cambios estructurales que se están operando en los escenarios mundiales, pueden alterar en forma muy dinámica las oportunidades que existen para las empresas que operan en el país, desplazando sea a su favor o en contra sus ventajas competitivas relativas.

Pero tal vocación requiere asimismo una actitud optimista sobre las oportunidades que tienen el país y sus empresas en los mercados mundiales. En lenguaje deportivo implica operar con mentalidad ganadora. Es éste un factor cultural que está presente en los países en desarrollo que en los últimos años han dado origen a un número creciente de empresas internacionalizadas. Por no ser precisamente una de las economías emergentes de mayor dimensión, el ejemplo de Chile y de muchas de sus empresas es interesante al respecto.

Y la tercera condición es la de coordinación de esfuerzos con países con los que se comparte una región - pero también con aquellos con los cuáles se comparten condiciones relativas e intereses similares como es el caso, por ejemplo, de los países productores de alimentos -.

En el plano regional sudamericano, ello implica el impulso de un proceso continuo de desarrollo de una conectividad física de calidad (que abarca cuestiones como las del financiamiento de proyectos de infraestructura física - incluyendo los ejes trans-oceánicos - y la facilitación del comercio), que sea favorable a un tejido creciente de intereses compartidos que se alimente de corrientes comerciales recíprocas y de redes productivas transnacionales (que incluye cuestiones vinculadas a la aplicación al nivel regional de programas de ayuda al comercio, especialmente a favor de las economías de menor desarrollo). En la inversión que se requiere para ello, un país puede encontrar elementos de convergencia entre la agenda de medidas destinadas a superar efectos de la crisis global, con la de la transformación productiva necesaria para navegar con éxito hacia el mundo del futuro.

Implica por lo demás, una mayor coordinación entre los países sudamericanos, tanto en los respectivos diagnósticos sobre los dos procesos antes mencionados, como en las estrategias para abordar las negociaciones comerciales internacionales, especialmente en el ámbito de la OMC y con los principales protagonistas del comercio mundial. Las relaciones con los Estados Unidos, con los países de la Unión Europea y con las economías emergentes - en particular con China - ocupan en tal sentido un lugar prioritario.

Ello también es válido para las negociaciones relacionadas con las adaptaciones de organismos internacionales multilaterales a la nueva realidad internacional, especialmente en el ámbito del denominado Grupo de los 20 (la próxima Cumbre a realizarse en Pittsburg, EEUU, será una oportunidad para que los países latinoamericanos que participan puedan efectivamente reflejar puntos de vista de la región en su conjunto - o al menos de la respectiva sub-región -, es decir, que hayan sido previamente debatidos en foros regionales).

En este plano de la coordinación regional, tres frentes de acción aparecen como más relevantes para la Argentina, al menos para los próximos meses. Ellos son: el de la VIIa Conferencia Ministerial de la OMC, los días 30 de noviembre y 2 de diciembre (ver http://www.wto.org/); el del relanzamiento y eventual conclusión de la Rueda Doha (ver las declaraciones de Pascal Lamy, Director General de la OMC, en Paris el 25 de junio: http://www.wto.org/. En su reunión de L'Aquila, Italia, este mes de julio, los países del G8 reunidos con los del G5 - Brasil, China, India, México y Sudáfrica - se comprometieron a concluir la Rueda Doha antes de fines del 2010. Una mini-ministerial tendrá lugar en Nueva Delhi en el próximo mes de septiembre), y el del fortalecimiento de los espacios institucionales existentes en la región, especialmente la ALADI, la UNASUR (su convenio constitutivo aún no ha entrado en vigencia) y el Mercosur (no se prevén novedades en la próxima Cumbre a realizarse en Asunción el 23 de julio, con respecto a las cuestiones pendientes relacionadas con el funcionamiento de la unión aduanera; sigue pendiente la aprobación del Protocolo de Caracas en los Parlamentos del Brasil y del Paraguay y, sobre todo, sigue sin concluirse la negociación sobre la incorporación de Venezuela a la unión aduanera, en la que sobresalen como cuestiones centrales a definir los requerimientos venezolanos en torno a lo se consideran productos sensibles y que, por lo tanto, deberían contar con plazos más amplios para su adaptación final a la unión aduanera).

Sin perjuicio de la necesaria acción de liderazgo gubernamental, se observa en este plano de la coordinación regional, al menos en el espacio geográfico sudamericano, un amplio margen para impulsar iniciativas que surjan de los respectivos sectores empresarios. Son iniciativas que tendrían que perseguir como objetivo, por ejemplo, un diagnóstico sobre el aprovechamiento del stock de instituciones, experiencias y compromisos acumulados a través de los años - especialmente en términos de acceso preferencial a los respectivos mercados, así como de los mecanismos de pagos y de financiamiento tanto del comercio como las inversiones productivas y de infraestructura física -, y también propuestas constructivas sobre cómo evolucionar hacia metas conjuntas que combinen realismo con ambición.

Una iniciativa de ese tipo, al menos en una primera etapa, podría provenir de las instituciones empresarias de los países sudamericanos más vinculados por redes de comercio y producción (los del Mercosur y Chile). Entre ellos se observa, además, una mayor densidad de inversiones cruzadas tanto en sectores agro-industriales e industriales, como en el de los servicios. Operan en ellos un número creciente de empresas multilatinas, especialmente si se incluye en tal concepto, cientos de empresas de toda dimensión que tienen una presencia comercial y productiva, sostenida y simultánea, en varios de los mercados. Junto con las respectivas instituciones empresarias, son éstas las empresas que mayor interés deberían poner de manifiesto en impulsar medidas que permitan potenciar el pleno aprovechamiento de los acuerdos preferenciales ya existentes y de avanzar en metas más ambiciosas.

Como ocurriera en el pasado, en el momento fundacional del proceso de integración comercial de la región - cuando la creación hace cincuenta años de la ALALC (ver al respecto este Newsletter del mes de mayo pasado) -, organismos como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) podrían brindar el necesario apoyo técnico a una iniciativa empresaria como la planteada. Un precedente más reciente, es su informe de diciembre pasado sobre "Crisis internacional y oportunidades para la cooperación regional" (ver la referencia más abajo en la Sección Lectura Recomendadas). Uno de los apartados de este informe, titulado "Perder la carrera de la competitividad puede ser más peligro que la actual crisis financiera", va en la línea planteada más arriba sobre la necesaria correlación de las agendas para enfrentar la crisis con las del "día después". La Corporación Andina de Fomento, con su vasta experiencia así como la de su Presidente, puede también efectuar aportes sustantivos a un ejercicio del sector empresario como el aquí propuesto.

Experiencias de otras regiones ilustran sobre los alcances que pueden tener iniciativas empresarias. Una de ellas es la del Trans-Atlantic Business Dialogue (http://www.tabd.com) entre los sectores empresarios de los Estados Unidos y de la Unión Europea. Pero es sobre todo en el Sudeste Asiático donde pueden encontrarse experiencias inspiradoras sobre el papel de los empresarios y sus instituciones en la promoción de la cooperación regional. Ejemplos al respecto son el del ASEAN Business Advisory Council (http://www.asean-bac.org) y el de la Confederation of Asia-Pacific Chambers of Commerce and Industry (CACCI) (http://www.cacci.tw). Son tales experiencias, las que han contribuido a acreditar la metodología "bottom-up" en la construcción de un espacio regional, en la que las redes de instituciones empresarias y, en especial, las de cadenas productivas de alcance transnacional han desempeñado un papel central.

Recientemente la Comisión Económica y Social para el Asia y el Pacífico (ESCAP) ha publicado un estimulante informe cuyo título mismo ilustra sobre su enfoque eminentemente práctico: "Navigating Out of the Crisis: A Trade-led Recovery. A practical guide for trade policy makers in Asia and the Pacific", Bangkok 2009 (en http://www.unescap.org). Es un informe que contiene propuestas de acción muy concretas, en las que se combinan las medidas requeridas en el corto plazo para encarar en conjunto los efectos de la actual crisis global, especialmente a través del incremento del comercio regional, con aquellas necesarias para asegurar la competitividad de largo plazo en el nuevo escenario internacional. Lo ilustran los dos apartados finales de este informe, titulados respectivamente "Promoting Asia-Pacific Businesses for Long Term Competitiviness" y "Looking Beyond the Crisis: Positioning the Asia-Pacific Region for the Future". Es un informe con contenidos y recomendaciones de validez para nuestra región.


Lecturas recomendadas:

  • Benedicto VI, "Caritas in Veritate", Carta Encíclica del Sumo Pontífice Benedicto VI, Roma, Julio 2009, http://www.vatican.va.
  • Calder, Kent E. & Fukuyama, Francis (eds.), "East Asian Multilateralism. Prospects for Regional Stability", The John Hopkins University Press, Baltimore 2008.
  • Casado Cañeque, Fernando (coord.), "Hacia la concertación público-privada para el desarrollo en América Latina", Fundación Carolina CeALCI, Madrid 2008.
  • Castro, Lucio; Saslavsky, Daniel, "Cazadores de mercados. Comercio y promoción de exportaciones en las provincias argentinas", CIPPEC, Buenos Aires 2009.
  • Celli, Umberto, "Comércio de Serviços na OMC. Liberalizaçâo, Condiçôes e Desafios", Juruá Editora, Curitiba 2009.
  • CEPAL, "Crisis internacional y oportunidades para la cooperación regional", Informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas, presentado en la Cumbre de América y el Caribe sobre Integración y Desarrollo, Bahía, Brasil, 16 de diciembre de 2008.
  • Gallagher, Kevin P.; Porzecanski, Roberto; López, Andrés, and Zarsky, Lyuba, "Foreign Investment and Sustainable Development. Lessons from the Americas", Working Group on Development and the Environment in the Americas, published by the Heinrich Bull Foundation North America, May 2008, http://www.hbfus.org.
  • Mahbubani, Kishore, "Beyond the Age of Innocence. Rebuilding Trust Between America and the World", Public Affairs, New York 2005.
  • Mahbubani, Kishore, "The New Asian Hemisphere. The irresistible shift of the global power to the East", Public Affairs, New York 2008.
  • Nueva Sociedad, "¿Volver al futuro? Estado y Mercado en América Latina", nº 221, Mayo-Junio 2009, en http://www.nuso.org.
  • OMC, "El comercio y el cambio climático". Informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y de la Organización Mundial del Comercio, Ginebra 2009, http://www.wto.org.
  • Pérez, Mamerto; Schlesinger, Sergio, and Wise, Timothy A., "The Promise and the Perils of Agricultural Trade Liberalization. Lessons from Latin America", Washington Office on Latin America (WOLA) and the Global Development and Environment Institute (GDAE) at Tuft University, Washington, DC - Medford, MA, June 2008, http://www.wola.org - http://www.gdae.org.
  • Política Externa, "G-20", GACINT-USP, IEEI-UNESP, Paz e Terra, vol.18, nº 1, Jun/Jul/Ago 2009, Sâo Paulo, www.politicaexterna.com.br.
  • Razzaque, Mohammad A. and Raihan, Selim, "How does Trade Lead to Development and Poverty Reduction? Evidence of the field", CUTS International, Jaipur 2008, http://www.cuts-international.org.
  • South African Institute of International Affairs, "South African Journal of International Affairs", volume 13 - Issue 1 - Johannesburg - Summer/Autum 2006, http://www.wits.ac.za/saiia.
  • Valles, Guillermo, "Desafíos en la gobernanza global: el caso del comercio internacional", Consejo Uruguay para las Relaciones Internacionales, Análisis nº 08/09, Montevideo, 8 de julio de 2009, http://www.curi.org.uy.
  • White, Lyal (ed.), "Is there an Economic Orthodoxy. Growth and Reform in Africa, Asia and Latin America", South African Institute of International Affairs, Jan Smuts House, Johannesburg 2006.
  • World Economic Forum, "The Global Enabling Trade Report 2009", WEF, July 2008, http://www.weforum.org/documents/getr2009_explorer/index.html.
  • WTO, "Report to the TPRB from the Director-General on the Financial and Economic Crisis and Trade-Related Developments", JOB (09)/62, Geneva 1 July 2009.
  • WTO-OECD, "AID for Trade at a Glance. 2009. Maintaining Momentum", WTO-OECD, July 2009, http://www.wto.org.

Félix Peña es Director del Instituto de Comercio Internacional de la Fundación ICBC; Director de la Maestría en Relaciones Comerciales Internacionales de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF); Miembro del Comité Ejecutivo del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). Miembro del Brains Trust del Evian Group. Ampliar trayectoria.

http://www.felixpena.com.ar | info@felixpena.com.ar


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