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  Félix Peña

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LA CUENTA REGRESIVA HACIA CANCÚN Y MIAMI: a pesar de las incertidumbres las negociaciones comerciales siguen su curso.


por Félix Peña
Junio 2003


En dos de sus principales frentes - el de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) - las negociaciones comerciales internacionales en las que participan la Argentina y sus socios del Mercosur, continúan ofreciendo un cuadro mixto de desarrollos e incertidumbres. La historia de pasadas negociaciones comerciales indica que ello es normal, en particular en la medida que se aproximan momentos de definiciones sustantivas. Tales momentos son -como ya ha sido recordado en esta columna- las reuniones ministeriales de la OMC, en Cancún en septiembre y del ALCA, en Miami en noviembre.

En el frente de la OMC, al menos tres razones sustentan, en el plano económico, la percepción de que es necesario llegar a un resultado razonablemente exitoso en la Rueda Doha. Según fueran evocadas por el Director General de la OMC, Dr. Supachai Panitchpakdi, al instalar en Ginebra el 16 de junio, un Simposio sobre la reunión ministerial de Cancún (www.wto.org) tales razones son:

  • En el contexto económico mundial: el hecho que todas las regiones del mundo están experimentando incertidumbre económica y un bajo crecimiento económico. El comercio global de bienes se está estancando. Luego de una tasa promedio de crecimiento del comercio en la década de los 90 del 6.7% anual, se observó una declinación del 1% en 2001 y un crecimiento de sólo el 2.5% en 2002. Las estimaciones indican que el volumen del comercio en 2003 será igual o ligeramente inferior a 2002. Existe conciencia en el liderazgo político y empresario de que la economía mundial necesita el estímulo que puede provenir de una mayor liberalización del comercio mundial. Supachai concluye que un resultado exitoso de la Rueda Doha es clave para revitalizar la economía mundial y que un fracaso no es una alternativa, ya que significaría enviar una señal muy negativa al mundo en cuanto a las perspectivas de una recuperación económica.

  • En el contexto para el desarrollo económico: hay un reconocimiento sobre el impacto del comercio en los procesos de desarrollo económico. Supachai indica que las investigaciones demuestran, que no hay otra área de cooperación económica internacional o de asistencia al desarrollo que pueda ofrecer a los países en desarrollo ganancias equivalentes a las que pueden resultar de la liberalización del comercio mundial. Las estimaciones del FMI y del Banco Mundial, indican que la eliminación de barreras al comercio de bienes, tanto en los países industrializados como en los desarrollados, pueden implicar ganancias de bienestar en un rango de 250 y 620 mil millones de dólares anuales, y que entre un tercio y la mitad de tales ganancias beneficiarían a los países en desarrollo.

  • En el contexto multilateral: como también hemos señalado en notas anteriores, Supachai constata que se está viviendo un período de crecientes incertidumbres a escala global y de profundos desafíos al sistema multilateral. El Director General de OMC señala - al igual que lo hiciera Bob Zoellick en el Financial Times, en un artículo mencionado en una nota anterior -, las negociaciones de Doha ofrecen a los gobiernos la oportunidad de demostrar su compromiso con la cooperación multilateral, así como la responsabilidad conjunta para hacer frente a los problemas de pobreza y desempleo que están vinculados a las cuestiones de seguridad y estabilidad internacional.

Pero el camino a Cancún, donde en septiembre próximo se realizará la crucial reunión ministerial de la OMC, se encuentra aún plagado de dificultades. Los pronósticos predominantes siguen siendo pesimistas. Un encuentro informal de Ministros de treinta países, celebrado en Sharm El-Sheik, Egipto, el 21 y 22 de junio no parece haber arrojado avances significativos. Estas son reuniones orientadas a intercambiar puntos de vista y explorar formas de avanzar, que se celebran con la participación de un grupo reducido de países que son considerados como claves para las negociaciones. Concluyen sin acuerdos ni comunicados formales y por ello resulta difícil tener una apreciación certera de lo que en ellas pudiera haberse avanzado. Un nuevo encuentro está previsto para antes de Cancún.

Según lo que ha trascendido en la prensa, incluso por declaraciones de algunos de los protagonistas, el mensaje que sale de Sharm El-Sheik -en el desierto de Sinai- es contundente. Depende de la Unión Europa y de su disposición a flexibilizar su posición en materia de agricultura y, en particular, en relación al apoyo doméstico a la producción, que efectivamente se pueda avanzar en la Rueda Doha. Bob Zoellick, el negociador americano, planteó con crudeza su posición: "los países que por mucho tiempo se beneficiaron del sistema comercial mundial, como los europeos, ahora precisan aceptar un avance en la agricultura". A su vez Pascal Lamy, el negociador europeo, señaló que "todos esperan la reforma de la política agrícola, pero no puedo aceptar que un grupo de países vete nuestra política comercial".

Las dificultades son internas a la Unión Europea. Un día antes del encuentro de Egipto, por segunda vez en dos semanas, los Ministros de Agricultura de la UE debieron suspender sus conversaciones sin llegar a un acuerdo. El punto principal de disidencia es precisamente el de los subsidios agrícolas que, a su vez, es el que más afecta la perspectiva de la Rueda Doha. El hecho que Francia y Alemania hubieran unificado su posición en materia agrícola, estaría entre las razones que explican las dilaciones en las negociaciones intra-europeas. Lo que está en juego son las propuestas de reformas a la política agrícola común que avanzara hace unos meses el responsable de la agricultura en la Comisión Europea, el Comisario Franz Fischler, en particular en su elemento central de ruptura del vínculo entre ayudas públicas y producción. En teoría, según los medios especializados, la ruptura de tal vínculo debería impulsar a los agricultores a adaptar su producción a la demanda, reduciría los estímulos a la sobreproducción y pondría un límite a la práctica de volcar enormes excedentes en los mercados mundiales. Una versión modificada de la propuesta Fischler continuaba sufriendo presiones para revisiones adicionales, al concluirse la redacción de esta nota.

Son dificultades naturales si se tiene en cuenta la necesidad de concertar intereses divergentes de quince países y, a la vez, contemplar el hecho que en 2004 se concretará el ingreso de otros diez países, algunos de ellos como Polonia, con fuertes intereses agrícolas.

La cuestión será saber si de aquí a septiembre, los países de la Unión Europea podrán ofrecer un cuadro negociador en agricultura que implique un piso mínimo sobre el cuál construir el acuerdo con los otros países de la OMC y, en particular, con los países con fuertes intereses en las exportaciones agrícolas como son los EEUU y los del Mercosur. Pero desde una perspectiva europea, a su vez, la cuestión será saber si los avances en el campo agrícola podrán dar lugar a ofertas suficientemente atractivas en otros planos que interesan a las empresas europeas, como son el de la propiedad intelectual, el de los servicios, el de las compras gubernamentales, el de las inversiones y la competencia económica. Es posible que un eventual punto de equilibrio de los intereses en juego, recién surja a la última hora del encuentro ministerial de Cancún. Pero también es posible que tal acuerdo no se logre.

En el frente hemisférico los desarrollos más recientes están vinculados al formato, plazos y contenido del ALCA, y a la relación entre lo que se negocia en su ámbito y lo que pueda avanzarse en la reunión ministerial de la OMC en Cancún. Cuatro hechos recientes merecen ser destacados por su importancia:

  • La reunión de trabajo entre Celso Amorim, Canciller del Brasil y Robert Zoellick, Representante Comercial de los EEUU, realizada en Brasilia el 28 de mayo: su importancia reside en que los dos países ejercen conjuntamente la Presidencia de las negociaciones del ALCA y que, por lo demás, son las dos principales economías del área. La conferencia de prensa conjunta refleja lo esencial de lo conversado (www.ustr.gov). Básicamente fue tratar de aproximar posiciones en relación a un enfoque pragmático del ALCA, que pueda culminar en los plazos previstos -enero 2005-, que sea compatible con la preservación del Mercosur -como factor de estabilidad en la región- y que contemple con realismo los avances que puedan lograrse en la OMC. La idea sería -fue el Canciller Amorim quien expresó esto con más claridad- el reconocer la existencia de tres carriles negociadores: el "4+1", el ALCA y la OMC. Los dos primeros seguirían plenamente vinculados, siendo el primero el carril por el cual se canalizarían las negociaciones de acceso a mercados. En el carril de la OMC se canalizarían aquellas cuestiones que sólo pueden ser resueltas en un plano global, tales como las de los subsidios domésticos a la agricultura y la defensa comercial. De todas formas quedó para una etapa posterior el definir en los ámbitos negociadores cuáles cuestiones de las agendas negociadoras irían en un carril o en otro. Y también quedó muy clara la idea que el carril "4+1", no implica dejar de lado el carril ALCA, ni que pudiera concluirse en tal carril un acuerdo anterior o separado del hemisférico. Al menos hasta el momento esa sería la concepción prevaleciente. Pero recordemos cuán dinámicas son este tipo de negociaciones.

  • El diálogo informal de Ministros de los países del ALCA, realizada en Wye River, Maryland, el 13 de junio de 2003: fue una reunión informal, no negociadora, en la que participaron Ministros de 13 países, como así también, Enrique Iglesias, el Presidente del BID. Por la Argentina participaron el Ministro de Economía, Roberto Lavagna y el Secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado. Un vocero del USTR dio una versión informal de lo conversado (www.ustr.gov). Se constató que todos los países compartían el objetivo de concluir con las negociaciones en los plazos previstos; que de hecho todos los países habían concluido o estaban negociando acuerdos de integración o de libre comercio con uno o varios países hemisféricos, y que las cuestiones de las agendas negociadoras tenían una interacción muy estrecha con las de las negociaciones en la OMC. Intercambiaron ideas, asimismo, sobre los métodos que unos y otros utilizaban para asegurar la transparencia y la participación de la sociedad civil en las negociaciones comerciales, y sobre la cooperación necesaria a fin de preparar los respectivos países a los escenarios post-negociadores. En relación a este último aspecto intervino en especial el Presidente del BID y se hizo referencia explícita al Programa de Cooperación Hemisférica aprobado en la última reunión ministerial del ALCA, realizada en noviembre pasado en Quito. Habrá una nueva reunión informal de Ministros antes de la ministerial de Miami en noviembre. Mientras tanto las negociaciones continuarán en el ámbito del Comité de Negociaciones Comerciales, que tendrá su próxima reunión en San Salvador, del 7 al 11 de julio próximo.

  • La firma del Acuerdo de Libre Comercio entre Chile y los EEUU, que tuviera lugar en Miami, el 6 de junio: se supone ahora que será ratificado antes de fin de año y, tal como adelantáramos en una nota anterior, quedó descartada la versión de una posible actitud dilatoria de los EEUU como consecuencia de la posición asumida por el gobierno de Chile en el Consejo de Seguridad cuando se planteó la cuestión de Irak. De hecho, si se incluye el NAFTA, este acuerdo con Chile y el que se está negociando con los países Centroamericanos, ya habría una red de libre comercio entre los EEUU y un número significativo de países que participan en las negociaciones del ALCA. No debe ser descartada la hipótesis de una eventual conexión formal entre estos acuerdos celebrados con los EEUU, en particular, una vez que se concluya el que se está negociando con los países centroamericanos.

  • La reunión bilateral de los Presidentes de los EEUU y del Brasil, realizada en Washington el 20 de junio: la reunión de trabajo contó con la presencia de un número significativo de Ministros -diez en el caso del Brasil-, abarcó una amplia agenda de cooperación y no se habría entrado en detalles sobre la cuestión del ALCA -incluso Bob Zoellick no estaba en esa fecha en Washington-. Pero en relación a las negociaciones comerciales hemisféricas, lo más significativo fue el siguiente párrafo del comunicado conjunto: "cooperaremos, incluso mediante contactos directos entre nuestras comunidades empresarias, para el fortalecimiento de las relaciones económicas, comerciales y de inversiones entre Brasil y los EEUU y - reconociendo nuestra responsabilidad como co-presidentes - para la conclusión exitosa de las negociaciones para un Área de Libre Comercio de las Américas en enero de 2005". Concretamente tal párrafo contradice las versiones que habían circulado antes del encuentro Bush-Lula, sobre una actitud dilatoria del Brasil con respecto a la fecha de la conclusión de las negociaciones del ALCA.

Tres conclusiones pueden extraerse de lo mencionado en esta nota. La primera es que será difícil, si no imposible, concluir en los plazos previstos con las negociaciones en la OMC, si es que los países de la Unión Europea no logran un acuerdo sobre una propuesta de reforma a su política de subsidios a la producción agrícola que sea suficientemente atractiva para los EEUU y el Mercosur. La segunda es que las negociaciones del ALCA y las del "4+1", serán parte de un mismo proceso en el que deberá definirse con más claridad cuáles cuestiones se negociarán en el carril "4+1" y cuáles en el marco más amplio del ALCA. En tal perspectiva el formato del ALCA tenderá a ser el del marco común habilitante de múltiples acuerdos parciales, algo en la línea de lo que es, desde ese punto de vista, la ALADI. Y la tercera es que si no se logra avanzar en la cuestión agrícola en el carril de la OMC, otras cuestiones que también requieren respuestas globales, quedarán pendientes de lo que luego pueda avanzarse en tal carril.

Finalmente cabe mencionar que los resultados de la Cumbre del Mercosur, realizada en Asunción el 18 de junio, recién podrán ser apreciados en la medida que se desarrollen las ideas que allí fueron instaladas y que requerirán ahora de negociaciones que permitan traducirlas en compromisos concretos. Tales, por ejemplo, como la iniciativa del Brasil denominada "objetivo 2006" y la de la Argentina sobre la creación de una moneda común que coexista con las monedas nacionales actuales. Los textos respectivos no se encuentran aún al alcance público en las respectivas páginas Web. En la próxima nota será abordado el análisis de los desarrollos del Mercosur y de sus perspectivas, así como el de los resultados de la reunión del Comité de Negociaciones Birregionales entre la Unión Europea y el Mercosur, a realizarse en Asunción entre el 23 y el 27 de junio.


Félix Peña es Director del Instituto de Comercio Internacional de la Fundación ICBC; Director de la Maestría en Relaciones Comerciales Internacionales de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF); Miembro del Comité Ejecutivo del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). Miembro del Brains Trust del Evian Group. Ampliar trayectoria.

http://www.felixpena.com.ar | info@felixpena.com.ar


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